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馃棧 #EDITORIAL - SE DESPERTARON LOS LEONES

Actualizado: 18 dic 2020

Durante buena parte de esta cuarentena, el panorama pol铆tico andaluz, m谩s que afectados por la covid, parec铆a que m谩s bien v铆ctima del virus del sue帽o. La Junta de PP y Ciudadanos se han tomado de ejemplo por su gesti贸n de la crisis sanitaria y econ贸mica, con cr铆ticas de guante blanco al mando 煤nico del gobierno central, mientras la oposici贸n mord铆a sin ganas y hasta escenificaba un acuerdo de paz entre Juanma Moreno y Susana D铆az que se pon铆a como ejemplo para la pol铆tica nacional.


Pero en la pol铆tica, como en la cocina, hay que estar muy atento a no dejar la sart茅n sin vigilancia y saber utilizar con prudencia los distintos condimentos. Y, en el guiso de San Telmo, a alguien se le fue la mano con el laurel. La puesta en escena por sorpresa de un anagrama distintivo de la Presidencia de la Junta ha zarandeado m谩s la contestaci贸n en estas semanas a Moreno Bonilla que la retirada de mascarillas defectuosas o el desborde de la pandemia en distintas residencias de mayores.


La pol茅mica se centra en la alteraci贸n para este fin del logo de la Junta de Andaluc铆a, con la incorporaci贸n de la corona real y una corona de laureles, algo en los que algunos han visto una profanaci贸n de una se帽a de la comunidad protegida por el Estatuto de Autonom铆a. Desde el Gobierno se niega la mayor, rechazando tajantemente que se trate de una sustituci贸n del escudo auton贸mico, sino, en todo caso, del de la Presidencia de la Junta como instituci贸n diferenciada. Hablan de una figura nueva, un sello cuya existencia no estaba prevista ni ha resultado necesaria en cuatro d茅cadas de historia auton贸mica. Adem谩s, desde el gobierno se aprovech贸 para declarar contra el PSOE, que opt贸 por el mismo dise帽o del escudo coronado y orlado de laureles al instituir en 1985 las Medallas de Andaluc铆a.


La oposici贸n, por su parte, ha utilizado la simbolog铆a del laurel para acusar de personalismo y megaloman铆a a Moreno, autoproclamado, a su juicio, en un "c茅sar a la andaluza". La polvareda desatada, especialmente a trav茅s de las redes sociales, nos demuestra una vez m谩s que los debates simb贸licos se libran con mucha m谩s virulencia que otros tantos cuya repercusi贸n en la vida diaria de los ciudadanos es mucho m谩s evidente. Un gobierno puede equivocarse en la econom铆a, en la sanidad, en la educaci贸n, y no verse apenas sacudido por la opini贸n p煤blica. Sin embargo, cuando entran en juego banderas, himnos o escudos salen a relucir los apoyos y las iras m谩s viscerales.


Se desconoce la intenci贸n del equipo de comunicaci贸n de San Telmo al lanzar este distintivo. No s茅 si es una magistral cortina de humo o un error garrafal que desgasta la imagen de un gobierno al que esta crisis estaba beneficiando pol铆ticamente. Solo queda clara una ense帽anza: un Blas Infante resucitado tendr铆a que seguir pidiendo a los andaluces que se espabilaran, decepcionado porque se levanten m谩s por los s铆mbolos que 茅l propuso que por la batalla de la tierra y la libertad.


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